La mala suerte es la excusa de los fracasados.

Enric Ochoa-Prieto. Escribiendo en voz altiva. La mala suerte es la excusa de los fracasados.

Tranquilo, no todo es culpa tuya. Esto no está hecho para que triunfes. El sistema no está programado para que la mierda suba a flote. Aquí el capitán no saldrá a comer y los marineros no podrán tomar el barco. Si esto se hunde vamos todos detrás menos ellos. ¿Y sabes por qué? Porque las ratas han aprendido a nadar sin quitarse el traje ni la corbata. Sí, sí, tú ríete, pero recuerda que mientras el sistema y sus bancos y sus instituciones están entretenidos con sus jueguecitos tú estás pagándoles el patio.


Esos hijos de puta del sistema se piensan que tienes que pasarte la vida en la cruz y sangrando para justificar tu existencia. Que si no sufres mil horrores no tienes derecho a ser feliz. O a sonreír como mínimo. Y ahí vienen con su lanza bien afilada a comprobar que estemos bien clavados. Cabrones.

Pero mira, amigo, piensa un poco lo que estás haciendo. Por muchas ganas que tengas de aparentar sigues siendo el mismo niño cobarde que se tapaba los ojos con las sábanas cuando escuchaba los árboles batirse al viento. No hay nada peor que tener la sensación de haber podido. Todos nos hemos sentido un aspirante al título. Un tipo tan valiente como temerario dispuesto a salir ahí y noquear al campeón en el primer asalto. No, no desvíes la mirada. No me vengas con esas. Sabes perfectamente de lo que hablo. «Si yo hubiera querido, si no hubiera sido tan tonto, tan inmaduro…. Si hubiera tenido algo más de suerte…»

Mec. Error. Que el pianista deje de tocar ahora mismo. Oficinistas, cuelguen los teléfonos. Todo el mundo atento: la mala suerte es la excusa favorita de los fracasados. 

Que yo sepa mala suerte es criarse en el corazón de África. Mala suerte es verte huérfano a los 7. Mala suerte es no terminar el colegio porque has de ponerte a trabajar. Mala suerte es morirse sin avisar. ¿Demagogia? Revisa tus principios: nacer blanco, europeo y tener a papá y mamá dándote 40 euros cada fin de semana para que te lo gastes en alcohol y drogas durante 10 años no es mala suerte. Si quieres que tengamos una conversación empieza por reconocer tus errores, chaval. No haberla cagado, ¿me sigues? ¿No te gusta tu empleo de 8 a 8? ¿5 euros la hora te parece insuficiente? Si te pagan lo justo como para pasar el mes y comer decente y tú decides comprarte el increíble-último-modelo-de-móvil, tienes un problema llamado prioridades.

¿Qué narices está pasando? Hay que sentir más y pensar menos. Tanto razonar nos está matando. El cerebro humano no está hecho para la lógica. Ni para las matemáticas. ¿Lo has pensado alguna vez? Quizás seamos seres irracionales y de ahí que tanto criajo fracase con los números y solo los más raros sean los que destacan. Mierda. Acabo de descubrir un hito histórico y tú tan tranquilo. Así no se puede. Colabora en algo.

Joder. Qué tormenta de ideas. 

La gente ya no muere. Cuando lo hacen ya no queda nada que pueda morir. Solo dejan atrás deudas, herencias, fotografías, un ataúd que llenar, un entierro que celebrar -y pagar-, pero poco más. Una viuda o dos (depende) y algún que otro huérfano. Te lloran un tiempo y luego ya está. A otra cosa. Y tú a pudrirte con tus gusanos gourmet. Morirse es verdaderamente inútil. Deberíamos ser inmortales. Estar siempre los mismos aquí. Al final terminaríamos por entendernos, ¿no?

¿No?

A veces hablo con la muerte. «Hola, nena, ¿cuando quedamos? Estoy preparado hija de puta.» Nunca me ha contestado. Se hace la dura, pero yo lo soy más. Sé que algún día vendrá y me dirá y ahora qué, cabronazo, pero ese día la insultaré tan alto y tan fuerte que tendrá que aparecer Dios en persona a poner orden. Por ser tan falta de criterio y tener tan mala puntería. «De qué coño vas, Parca?».

Me he acostumbrado a sentarme en mi habitación y dejar que las palabras salgan de este teclado de supermercado barato. La soledad es un arma poderosa, estimado lector (siempre quise decir eso: estimado lector, estimado lector, estimado lector). Apréciala. Llegará un momento en el que te veas compartiendo piso con alguien del que un día estuviste enamorado y no podrás rascarte tu-zona-favorita a gusto. Lo jodido será cuando ese alguien se haya convertido en una carga. O peor aún, un desconocido.

A veces pienso que hablo demasiado, pero si no lo hago se me caen las palabras al suelo y dime tú quién te haría pensar a ti de vez en cuando. La humanidad sabe dónde estoy. A veces subo a la superfície a mezclarme de nuevo con vosotros. A comprobar que todo sigue igual y que nada ha cambiado.

Sigo aquí, en mi mesa, con el culo pegado a la silla, escribiendo cada veinte semanas y con el teléfono ardiendo por las llamadas de ciertas editoriales suburbanas.

«Por favor, abandéranos».
«Meteos el mástil por donde os quepa».

Y eso les pone más. Me ven rudo, cínico, pensando qué cruda literatura es esa.

«Déjanos acceder».
«No».

Venderse a las editoriales es el sueño de cualquier esclavo de las letras, esos tipos que escriben una historia maravillosa y absorvente y cuando ya no tienen nada más que contar les obligan por contrato a escribir una segunda parte. A vosotros os digo: jodeos. El intelecto no se subasta. 

Tengo muchas más cosas que decir, pero si lo hago me arriesgo a que me cojas cariño, y de ahí a pasearme con correa van dos minutos. Mira, que alguien esté perdiendo no significa que esté perdido. Moverse no implica avanzar (como los putos caballitos de madera). Piensa bien lo que piensas. Cómo lo piensas. Por qué lo piensas. Y cada cuánto lo piensas. Quizás esté ahí el secreto: el cuánto. No es lo mismo sentirse un perdedor a las 8 de la mañana que a las 3 de la tarde, o de 6 a 10. 

Mira, haz lo que te dé la gana. Paso.


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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Ser un guerrero valiente tiene mucho que ver con escribir. Hay quién sangra lo que escribe y quién escribe lo que sangra. Me descubro ante ti. Gracias Enric. Tarda 20 semanas o lo que te de la gana, si es por leerte así, firmo.

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  2. Voz humilde dice:

    Es cierto que la percepcion resquebrajada que tenemos de nuestra propia identidad puede desembocar en una autocompasion deforme y degenarada de nuedtro ego, caminamos por un sendero preñado de acritud y estupro, inconscientes del devenir de la hecatombe oligofrenica en las que nos sumerje la vida. Te mando un sludo de parte de alguien que piensa que mereces una autanasia imperada.

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  3. Voz Intermedia dice:

    El otro lado de los circulos en el piso de mi amigo el productor de eventos que se ha ido a ver si se puede estar más cerca del lugar donde el otro que se me olvidó que me acuerdo cuando se lo he dicho.

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