Siguiente mago, por favor.

se abre el telón y resulta que la chistera estaba llena de conejos aplastados.

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Reíos mientras podáis.

algunos se quitan los días de encima como si fueran polvo. estamos todos en lo mismo, colega, atrapados en la misma caja azul,  como una colección de cromos vieja, desde Míster-te-lo-dije hasta el presidente de los Dios-bendiga-a-los-Estados-Unidos.

Y entonces, tú.

y entonces, tú, casi diez años después, me resumes tu noria de vida en un solo quédate

Flashes – Camino.

suben al coche en silencio después de haberse gritado durante horas palabras mudas de sentido y sentimiento.

La noche en la que me abandonó

la noche en la que me abandonó y le grité hasta quedarme afónico: «muy bien, vete, pero llévate tus cosas que no las quiero para nada.

Porque ya sé qué queréis.

Porque ya sé que queréis. sí, lo sé: queréis que fracase, que sea uno más que me olvide de destacar y me vuelva insignificante. queréis que deje de hacerlo para que empiece a intentarlo.

Poesía – Mi fantasma favorito.

Mi fantasma favorito nunca creyó en historias de miedo donde el protagonista era yo; ni necesitó más luz para llegar al final del pasillo. A mi fantasma favorito, tan difícil de asustar, lo enterré lo mejor que pude y yo mismo le di por muerto.

Nuestro agónico silencio.

Nuestro agónico silencio. Me desespera cuando callas porque sé que estás presente y con tu silencio me das la razón y te quitas de encima el tiempo que pasamos juntos y suspensivos, entre un no me dejes sola y adiós.

A ti, Soledad.

El silencio se pide a gritos, tu muerte, negando tu nombre. Debería llamarte Candela,  darte mecha corta y encender. Debería llamarte Violeta,  ahogarte en llanto y arrancar. Debería llamarte Olvido, convertirte en humo y soplar.