Disfruta del vértigo.

En la sociedad del vértigo, en vez de enseñarnos a disfrutar del camino, nos educan en las prisas por llegar. Alguien debería recordarnos que caer en picado ocurre, que lo contrario del éxito es no haberlo intentado y que el destino no es a donde vas, sino a donde llegas. Intentarlo es fácil, eso podemos…

Flashes – Gato (III de III)

Parte II – Gato Vuelvo a mi apartamento arrinconado en algún arrabal cochambroso de la ciudad. La cisterna del retrete tiene un escape de agua, la nevera no enfría y las persianas no bajan. Las botellas vacías se reparten por toda la moqueta, y al igual que hago con las puestas de sol y las…

Flashes – Gato (II de III)

Parte I – Gato   Mi medio cerebro borracho deambula por calles estrechas llenas de moros, policías y cervezas enlatadas. El atardecer se escurre entre los callejones, escapando a mi paso. En su huida deja un rastro naranja que mancha paredes y ventanas de casas vacías y puertas mal pintadas. Un vagabundo grita que la…

Flashes – Gris tormento.

Y allí estaba ella, años después de habernos dado por imposible, clavándome sus ojos mientras su marido le susurraba algo al oído lo suficientemente cerca como para hacerme apartar la mirada. Cuando el tipo se marchó, me senté a su lado y brindé rozando su copa con la mía. No dijo nada, ni siquiera levantó la vista. El camarero…

Flashes – Gato (I de III)

Un tipo que se cree mejor que yo ha leído en voz alta un par de poemas que huelen a simulacro de poeta frustrado. La sala medio vacía aplaude en silencio mientras el talento inexistente baja del escenario. La rubia de mi izquierda me mira, besa a su novio y otra vez el olor a derrota vuelve a…

Nuestro agónico silencio.

Nuestro agónico silencio. Me desespera cuando callas porque sé que estás presente y con tu silencio me das la razón y te quitas de encima el tiempo que pasamos juntos y suspensivos, entre un no me dejes sola y adiós.

Flashes – Vuelo

Sobrevuelo el manto de nubes con el sol poniente aguantándome la mirada. El avión hace un giro suave y un haz de luz anaranjado empapa los asientos y sus ocupantes, desde la cabina hasta la cola. Nadie aparta la vista del horizonte ambiguo. Mi libro brilla ahora con luz propia y los poemas que leo…

Alégrame esa felicidad.

Alégrame esa felicidad. El viejo tenía veinte mil arrugas y una mirada joven. Sus ojos me decían que ahí dentro había alguien atrapado, quizás un crío que jugaba a ser mayor. Y no estaba equivocado: cuando habló, no solo escuché la sabiduría de un abuelo, sino la sencillez de un niño.      – ¿Es…

A ti, Soledad.

El silencio se pide a gritos, tu muerte, negando tu nombre. Debería llamarte Candela,  darte mecha corta y encender. Debería llamarte Violeta,  ahogarte en llanto y arrancar. Debería llamarte Olvido, convertirte en humo y soplar.

Provoca tu destino.

  Lo que podría haber sido y la realidad son dos líneas paralelas, donde el espacio que separa ambas es lo que se conoce como cuéntame tu vida. Justo ahí, en esa distancia escrita con verdades a medias tintas, es donde encontramos todas las incertezas que dejamos escapar, todas las oportunidades de las que nos…